Fue un día de miércoles. Vaya casualidad. Generalmente los peruanos le llamamos así a un mal día. No precisamente por tenerle fobia o recelo a dicho día de la semana, no, nada de eso, sino por diplomacia. Así evitamos decir un día de mierda. Y es que no existe otra forma de llamar a ese 15 de agosto del 2007. La costa sur del Perú tembló como una gelatina y cuatro ciudades fueron casi totalmente destruidas.Decir que sentí miedo sería faltar a la verdad. Hasta el día de hoy –dos semanas después de ocurrido el sismo- no sé a ciencia cierta que tipo de sensación experimenté. Era una tarde normal. El reloj marcaba las cinco de la tarde con cuarenta minutos. De repente, la tierra empezó a temblar. Hasta ese día no tuve la más remota idea de cómo podía ser eso. Un ligero movimiento al comienzo, imperceptible, lejano y lento, ya pasará… pensaba para mis adentros. Poco a poco se hacía más violento e implacable. Pasaron dos minutos, su intensidad crecía y no tenía cuando acabar. Ya no era cuestión de bromear. Hombres y mujeres huyeron despavoridos del ciber-café en que yo me encontraba. ¡Salgan despacio y con tranquilidad! –Dijo la joven encargada de la administración del negocio-. La gente no se hizo de rogar. Empujando unos, derribando otros, alcanzaron uno a uno la salida del lugar. La tierra seguía temblando. De un momento a otro, cansada de temblar, la tierra empezó a sacudir, a mecer. Las madres cogían a sus niños con desesperación, los viejos trastabillaban como quien lo hace al subir a un carrusel. Tres minutos después de su inicio el sismo llegaba a su fin. Los vidrios de un ventanal vecino estallaron, sellando ruidosamente el tremendo momento. Aquel escándalo me hizo reaccionar. Era verdad: no tuve miedo. Me hallaba sentado frente al computador, sin haberme movido un solo milímetro. Recién comprendí que me había quedado inmóvil… había observado todos los hechos completamente petrificado.








1 Atrevidos:
Hola oscar, wao, la verdad cuando ví las noticias y las imágenes de las personas asustadas se me salieron las lágrimas. Me acordé enseguida de que conocía por este medio a varios peruanos. Me alegro que estés bién. Oyee buenos temas, buena redacción, felicidades me vas a ver por aquí seguido. Saludos.
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