Kenyo Alberto Fujimori Fujimori, ex presidente peruano, fue extraditado desde Chile. A pesar de la gravedad de los cargos que se le imputan (corrupción, lesa humanidad, abuso de autoridad, etc.) los grupos fujimoristas se alucinan juez y parte en los procesos contra el ex mandatario.Kenyo y su séquito protestaron por las condiciones de reclusión a que está sometido un ex presidente; pero olvidaron que en su gobierno la prisión más dinámica fue el sótano del Servicio de Inteligencia del Ejército. Allí muchas personas contrarias al gobierno de Honradez, Tecnología y Trabajo, privadas de su libertad sin proceso previo, fueron torturadas, vejadas, asesinadas, cercenadas, incineradas y desaparecidas sin contemplación alguna.
Kenyo y su séquito exigen un poder judicial justo y hermético, donde nadie pueda emitir sospecha de culpa sobre el ex mandatario, reclamando se cumpla el principio de “presunción de inocencia”; pero olvidan que durante su gobierno el Poder Judicial estaba secuestrado por el mismo Kenyo y Montesinos, que el sistema judicial peruano nunca antes estuvo tan prostituido, y olvidaron también que los fallos y sentencias se digitaban desde las instalaciones del Servicio de Inteligencia del Ejército. Los nombres de Blanca Nélida Colán (fiscal de la nación en el Ministerio Público) y Alejandro Rodríguez Medrano (vocal supremo en el Poder Judicial) como portavoces de Montesinos y Fujimori en dichas instituciones ahora les son ajenos.
Kenyo y su séquito exhortan a la prensa peruana a callar todo tipo de voz que pueda referirse al proceso del ex presidente para “no parcializar la opinión publica y así evitar presiones sobre los magistrados del caso”; pero olvidan que durante su gobierno los medios de comunicación solo bailaban al ritmo del chino, no había tribuna independiente para exponer ideas opuestas al gobierno. Vladimiro Montesinos compraba, con el dinero de todos los peruanos, la línea editorial de más del 90% de medios de comunicación para posibilitar la reelección presidencial. Habiendo dominado los medios, se valió de los mismos para destruir a sus opositores, pues la mayoría de ellos eran calumniados y difamados por una prensa puesta al servicio del intocable gobierno.Kenyo y su séquito exigen al Poder Ejecutivo no politizar el juicio del extraditado; pero ejercen presión desde su bancada congresal para variar las condiciones carcelarias y regímenes de visitas del ex presidente.
Kenyo y su séquito se vanaglorian diciendo que su gobierno terminó con el terrorismo, y que las bajas ocurridas en la lucha contra la violencia fueron hechos normales, que siempre pasan en toda guerra; pero olvidan que ninguna de las bajas era de sus filas. Siempre los más perjudicados fueron los mas desvalidos.
Kenyo y su séquito dicen que su gestión terminó con la inflación y proyectó al Perú a la modernidad; pero olvidan que era parte de su trabajo. Además, dichos cambios, dados entre 1990 y 1992, fueron forjados en trabajo conjunto con el Instituto Libertad y Democracia. Dicha institución era dirigida por el economista Hernando de Soto, que a la postre era asesor principal del extraditado. Al pasar el tiempo y ver que dicha personalidad crecía y hacía sombra al gobierno, fue expectorado sin aspavientos, para así evitar darle el debido reconocimiento.Kenyo y su séquito dicen que ningún gobierno realizó tantas obras públicas y sociales como el suyo; pero olvidan hacer los cálculos de cuanto dinero se usó en pagar sobornos y comisiones por la ejecución de las mismas. Ningún gobierno en la historia del Perú hizo de la corrupción un modo tan común y corriente de vida.
Kenyo dice que regresar al Perú forma parte de un plan ingenioso para reincorporarse a la política peruana; pero olvida que lo traen a la fuerza.
Kenyo dice que asume con valor su responsabilidad; pero olvida que renunció por fax.
Kenyo nos llama “Queridos compatriotas”; pero postuló al senado japonés para amañar su extradición.
Kenyo dice que el pueblo lo respalda; pero olvida que hay gente que de un momento a otro llega a razonar. Su megalomanía le impide percibir que el poder es efímero y la verdad siempre se llega a saber. Por todo esto, se resistiría a creer que estas líneas fueron escritas por un peruano común, un peruano de a pie que en algún momento optó por creer en él.








2 Atrevidos:
jaja, que buena esa del "yo no fui" con la pintura de la capilla sixtina, pero la mejor es la propaganda de alan y su diazepan, caballito desbocao,jaaa, salute!
que buen trabajo con las imágenes!! jeje
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