lunes 15 de octubre de 2007

TRUCANDO TUS FOTOS

Todas las imágenes de este blog han sido realizadas por el mismo autor. Si deseas algún trabajo especial con tus fotos comunícate todo el día al 90859406 y pregunta por Oscar.
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MEMORIAS ESCOLARES ...DEL PEQUEÑO CIELO AL HILARANTE INFIERNO

Crueldad Infantil
De niño me llamaban Borracho. La razón la ignoré por mucho tiempo. Yo era un asustadizo chiquillo recién llegado al tercer grado de primaria de aquel enorme colegio estatal. La primera vez que ingresé a este monstruo me sentí en otro mundo: un mundo de grandes, agresivo, adverso y violento. No se parecía en nada a la pequeña escuela donde cursé mis primeras letras.
Mi primera escuelita estaba a cargo de religiosas de origen europeo. A pesar de lo costoso de su pensión, mi padre, con mucho esfuerzo, se dio el lujo de mantenernos a mi hermano y a mí en el mencionado plantel. Allí todos los alumnos éramos llamados por nuestros nombres de pila. Las monjas jamás permitieron que sobrenombres, motes, alias o adjetivos, usurpen el lugar de nuestros signos nominales. La más severa guardiana de esa regla era la Madre Georgina. Quién se atrevía a violar dicha ordenanza, era conducido y confinado por la santa mujer a una pequeña capilla con olor a ruda y flores mustias, y obligado a rezar dos rosarios completos, bajo la atenta vigilia de la octogenaria Madre Luz. “Padre nuestro que estas en el cielo…”, “Dios te salve María…” De más está decir que la totalidad del alumnado evitaba con afán sufrir las molestias de tamaño suplicio.
Así pasaron dos años, tranquilos y sin novedad, hasta que la situación económica de mi padre empezó a declinar. Las cuentas dejaron de cuadrar, el dinero empezó a escasear y de un momento a otro nos vimos en la necesidad de mudar de colegio. La delicadeza de tratos de la escuelita adorada, contrastaron de forma violenta con las toscas maneras del enorme colegio fiscal. Me enfrenté a un ambiente diferente, hasta cierto punto hostil. Los blanquísimos rostros de mis adoradas monjitas fueron sustituidos por las duras facciones de maestros añejos, hirsutos, sudorosos y con voz de trueno. Solo fue necesario atravesar el portón de la entrada, para sentirme completamente intimidado.
La apariencia del alumnado era también muy distinto al que yo estaba acostumbrado. La uniformidad física y corporal de los niños que primaba en mi pequeña escuela, aquí no existía. Compartíamos los patios no sólo niños de primaria, sino también de secundaria. Algunos de ellos eran mucho más grandes que los maestros. Sus rostros mostraban con insolencia las marcas inequívocas de la pubertad: coloradas erupciones volcánicas en la tez, extrañas y pequeñas formas granulosas de color claro como la más barata sémola a granel, y alambrados indecentes asomaban de entre los poros de esos rasgos a modo de limaduras de hierro. Fue la primera vez que me vi cara a cara frente a un futuro no muy lejano, un futuro de acné, espinillas y vellos faciales.
Sin embargo, me habitué con rapidez. El shock de los primeros días iba cediendo y ya me animaba a reír a mandíbula suelta. Conocí buenos amigos, y junto a ellos comencé a gozar de la infinidad de sobrenombres con que eran bautizados los demás niños de mi clase.
Juan Carlos Gil era un niño a quien su madre acostumbraba a peinar con una raya recta en medio de la cabeza, él fue bautizado como “Cabeza e’ Chucha”.
A Lalo Atoche, niño delgado hasta extremos anoréxicos, lo llamamos “Pata e’ Vela” ; “Pata e’ Comba” era el mote del cojo Meneses.
Julián Ordinola, un chico que llevaba en el rostro -y el timbre de voz- la marca de un reparado labio leporino, fue conocido como “Ñaja Ñaja”.
Enrique Bulnes, con su boba mirada y cejas pobladas pasó a llamarse “Cara e’ Pedo”… la lista sería interminable, y el tiempo ahora no me sobra.
Ya pasaron más de veinte años desde aquellos días. Hace poco conversé con el “Títere” Johnny, un ex compañero bizco y chueco al andar, que me contaba que el “Duende” García había entrado a trabajar en la Morgue de Lima. Mirándonos de reojo y con ironía, nos cagamos de risa como en nuestros más tiernos años.
¿Y a mí porqué me decían Borracho? –le pregunté-. Me dio la respuesta al instante. Vaya que tenía razón. Era la misma razón por la que ahora regaño a mi hijo, para que deje de andar con el paso cojudo de un Teletubbie…

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domingo 7 de octubre de 2007

CHOLO SANO Y SAGRADO

Mi Cholo no es violín
Yo no se a que vienen tantos ataques a la persona de mi Cholo. El pueblo peguano sabe que soy una dama poj mis cuatro costados y poj la misma gazón que soy incapaz de andar metiéndome en escándalos o líos de callejón, con cualquier pobre estúpido e infeliz congresista o periodista. ¡Lógico! ¡Poj supuesto! …pego todo tiene un límite.
Le dije a mi Cholo que evite regresar al Pegú. Pego Él, terco como siempre, acudió corriendo al llamado de sus partidarios (la verdad no se poj qué, si están más muertos que vivos, pego en fin) y ahoga ya se encuentra metido en un nuevo lío.
La prensa fuji-montesinista se ha encargado de calumniarlo y darle una fama invegosímil, incompatible poj completo con la inmaculada personalidad de mi Cholo sano y sagado. Está bien que mi autóctono magido tenga sus defectos y debilidades –como toda persona-, pero la prensa exagega.
El hecho de tomar unos tragos, muy de vez en cuando, no lo convierte en el guagapego que todo el mundo comenta. Como dice el dicho: Más vale bogacho conocido, que alcohólico anónimo. ¡Poj eso mi Cholo no se esconde! Él no tiene nada que ocultar, ¿lo entienden?
Violador lo llaman ahoga. ¡Ay…! ¿Quién creen que lo conoce más? ¿La prensa o yo que soy su mujer? Yo les digo ahoga: Cada vez que mi Cholo consumía licor jamás dejó de llegar a su hogar, sea la hoga que fuera. Sus actividades son tan recargadas que no se le puede negar agarrar sueño y pejnoctar en algún hotel conocido, eso si, siempre y cuando su decencia esté comprobada. ¿De donde sacan lo de violador? Mi Cholo es una persona sacrificada y trabajadoga. Luego de esas nocturnas reuniones se aparecía en casa tan cansado que de solo recordar me pongo melancólica: sus ojos tristes e irritados, enormes ojeras, dolores de espalda, sus piernitas chuecas acalambradas, dolor de cabeza, agotado totalmente. Ni siquiega tenía ánimo para hacerme caso a mí que soy su esposa. ¿En qué momento podía darse el lujo de correr detrás de alguna falda?
Como su mujer lo puedo asegurar: mi Cholo es sano y sagrado. Él no tiene malos pensamientos. No se de donde sacan tantas historias y cuentos. Le atribuyen proezas y dotes sexuales insólitas, muy contrarias a la inocencia y recato con que lleva su vida. Alguna que otra vez llegaba oliendo a perfume de mujer, ¿pego acaso no se da el caso que en alguna reunión se impregne el agoma de los participantes?
Bueno, ya me explayé demasiado con ustedes peguanitos. Es hoga de despedirse. Besitos a Mariana, cariñitos a Adam y saludos a Gustavito. Se despide la más querida de sus primeras damas…
Madame Karp

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jueves 4 de octubre de 2007

LA CAÍDA DEL ULTIMO SAMURAI... EL SAMURAI FUGITIVO (2da PARTE)

Kenyo Alberto Fujimori Fujimori, ex presidente peruano, fue extraditado desde Chile. A pesar de la gravedad de los cargos que se le imputan (corrupción, lesa humanidad, abuso de autoridad, etc.) los grupos fujimoristas se alucinan juez y parte en los procesos contra el ex mandatario.
Kenyo y su séquito protestaron por las condiciones de reclusión a que está sometido un ex presidente; pero olvidaron que en su gobierno la prisión más dinámica fue el sótano del Servicio de Inteligencia del Ejército. Allí muchas personas contrarias al gobierno de Honradez, Tecnología y Trabajo, privadas de su libertad sin proceso previo, fueron torturadas, vejadas, asesinadas, cercenadas, incineradas y desaparecidas sin contemplación alguna.
Kenyo y su séquito exigen un poder judicial justo y hermético, donde nadie pueda emitir sospecha de culpa sobre el ex mandatario, reclamando se cumpla el principio de “presunción de inocencia”; pero olvidan que durante su gobierno el Poder Judicial estaba secuestrado por el mismo Kenyo y Montesinos, que el sistema judicial peruano nunca antes estuvo tan prostituido, y olvidaron también que los fallos y sentencias se digitaban desde las instalaciones del Servicio de Inteligencia del Ejército. Los nombres de Blanca Nélida Colán (fiscal de la nación en el Ministerio Público) y Alejandro Rodríguez Medrano (vocal supremo en el Poder Judicial) como portavoces de Montesinos y Fujimori en dichas instituciones ahora les son ajenos.

Kenyo y su séquito exhortan a la prensa peruana a callar todo tipo de voz que pueda referirse al proceso del ex presidente para “no parcializar la opinión publica y así evitar presiones sobre los magistrados del caso”; pero olvidan que durante su gobierno los medios de comunicación solo bailaban al ritmo del chino, no había tribuna independiente para exponer ideas opuestas al gobierno. Vladimiro Montesinos compraba, con el dinero de todos los peruanos, la línea editorial de más del 90% de medios de comunicación para posibilitar la reelección presidencial. Habiendo dominado los medios, se valió de los mismos para destruir a sus opositores, pues la mayoría de ellos eran calumniados y difamados por una prensa puesta al servicio del intocable gobierno.
Kenyo y su séquito exigen al Poder Ejecutivo no politizar el juicio del extraditado; pero ejercen presión desde su bancada congresal para variar las condiciones carcelarias y regímenes de visitas del ex presidente.
Kenyo y su séquito se vanaglorian diciendo que su gobierno terminó con el terrorismo, y que las bajas ocurridas en la lucha contra la violencia fueron hechos normales, que siempre pasan en toda guerra; pero olvidan que ninguna de las bajas era de sus filas. Siempre los más perjudicados fueron los mas desvalidos.

Kenyo y su séquito dicen que su gestión terminó con la inflación y proyectó al Perú a la modernidad; pero olvidan que era parte de su trabajo. Además, dichos cambios, dados entre 1990 y 1992, fueron forjados en trabajo conjunto con el Instituto Libertad y Democracia. Dicha institución era dirigida por el economista Hernando de Soto, que a la postre era asesor principal del extraditado. Al pasar el tiempo y ver que dicha personalidad crecía y hacía sombra al gobierno, fue expectorado sin aspavientos, para así evitar darle el debido reconocimiento.
Kenyo y su séquito dicen que ningún gobierno realizó tantas obras públicas y sociales como el suyo; pero olvidan hacer los cálculos de cuanto dinero se usó en pagar sobornos y comisiones por la ejecución de las mismas. Ningún gobierno en la historia del Perú hizo de la corrupción un modo tan común y corriente de vida.
Kenyo dice que regresar al Perú forma parte de un plan ingenioso para reincorporarse a la política peruana; pero olvida que lo traen a la fuerza.
Kenyo dice que asume con valor su responsabilidad; pero olvida que renunció por fax.
Kenyo nos llama “Queridos compatriotas”; pero postuló al senado japonés para amañar su extradición.
Kenyo dice que el pueblo lo respalda; pero olvida que hay gente que de un momento a otro llega a razonar. Su megalomanía le impide percibir que el poder es efímero y la verdad siempre se llega a saber. Por todo esto, se resistiría a creer que estas líneas fueron escritas por un peruano común, un peruano de a pie que en algún momento optó por creer en él.

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